¿Dónde estamos?
¿Ahora? Pues esperamos estar en cualquier lugar que no sea atrapados entre cuatro paredes, viendo la vida pasar desde el otro lado de una ventana.
Quizá nos encuentres bajo una cascada escondida en la selva filipina, disfrutando de un masaje natural que ni el spa más exclusivo podría ofrecerte. O tal vez caminando por la blanca arena de una playa, coco en mano, mientras el mar intenta jugar con nuestros pies.
No es que rehuyamos del trabajo, pero cuando el coral espera y la máscara de buceo está lista, ¿quién no querría cerrar tratos con peces tropicales?
Eso sí, cuando toca trabajar, lo hacemos, aunque no esperes encontrarnos pegados al escritorio de nuestra oficina.
Si aún insistes en saber dónde estamos, la dirección está más abajo. Pero te damos un consejo: búscanos donde el GPS deja de funcionar, porque ahí es donde realmente ocurre la magia.
¿Listo para hablar de tu viaje? Olvídate de venir a la oficina. Mejor, dale al botón.